El Latín

¿Por qué el Latín?

Los musulmanes en todo el mundo hablan Árabe.
Los judíos el hebreo… ¿Y los católicos? 

Imagina que viajas a China, Estambul, Francia, Brazil, Noruega y México. A todo lugar que llegas acudes al oficio de la Santa Misa y en todas entiendes y participas con las oraciones, respondes y vives la universalidad de la Iglesia en algo tan sencillo como el idioma. Así es el Latín, lengua que la Iglesia adoptó con la conversión de Roma y los territorios que así lo hablaban como lengua comercial y oficial (al igual que el griego).

 

Desde los Evangelios
Podemos decir que este idioma fue santificado en la cruz al haberse reconocido y coronado a Nuestro Señor como Rey:
“Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorum”.

Después de Pentecostés, los apóstoles partieron a evangelizar el mundo y se encontraron con Roma, un imperio unificado y organizado gracias a la lengua latina. Es en ese imperio donde establece el cristianismo con su conversión, y del que la Iglesia adopta su forma terrenal: La organización,  estructura, derecho, lengua, etcétera. Es también la capital de la Iglesia porque ahí murieron san Pedro y san Pablo, columnas de la Iglesia; ciudad fecundada con la sangre de mártires.

El latín era pues la lengua universal y la Iglesia se extendió, consolidó y fortaleció utilizando ésta.

La Biblia, los documentos eclesiales y patrísticos, los concilios y todos los libros eran escritos en esta lengua para llegar a los confines geográficos del mundo.

La Iglesia debe disponer de una lengua que le permita comunicarse oficialmente no sólo entre los miembros de un mismo contexto histórico esparcidos por el mundo sino que también vincule a los cristianos de todas las épocas entre sí.

 

El latín es un lenguaje sagrado,
que no usamos en el mercado, por ejemplo

El Latín es el idioma oficial de nuestra Iglesia Católica. Nos pone en contacto con la cultura y raíces de nuestra fe y nuestra lengua. Es un idioma inmutable, que no tiene dobles sentidos y fue consagrado a un uso celestial.

La constitución apostólica Veterum Sapientia de Juan XXIII fue realizada precisamente para la promoción, estudio y conservación del latín:

“La Lengua Latina es por su naturaleza perfectamente adecuada para promover cualquier forma de cultura en cualquier pueblo… Y no cabe olvidar que la lengua latina tiene una conformación propia, nombre y característica; Un estilo conciso, variado, armonioso, lleno de majestad y de dignidad que conviene de de modo singular a la claridad gravedad.”
(Veterum Sapientia, 3) Juan XXIII.

Papa  Pío XI,  Carta apostólica Officium ómnium(1922):
Para la Iglesia, precisamente porque acoge a todas las naciones y está destinada a permanecer hasta el fin de los tiempos… por su propia naturaleza necesita una lengua que sea universal, inmutable, y no vernácula.

Papa Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1947):
El empleo de la lengua latina vigente en una gran parte de la Iglesia, es un claro y noble signo de unidad y un eficaz antídoto contra la corrupción de la pura doctrina.

Papa beato Pablo VI, Carta apostólica sobre la celebración del  Oficio divino, Sacrificum Laudis(1966):
El oficio coral en latín, lejos de ser despreciado, manténgase animosamente siendo como es fuente ubérrima de cultura humana y tesoro riquísimo de piedad.

El Código de Derecho canónico de 1983 establece en el canon No. 249:
Ha de proveerse en el Plan de formación sacerdotal a que los alumnos no sólo sean instruidos cuidadosamente en su lengua propia, sin a que dominen la lengua latina[…].

El Decreto del Concilio Vaticano II, Optatam totius, sobre la formación sacerdotal dice en el apartado No. 13:
Han de adquirir el conocimiento de la lengua latina, que les capacite para entender y utilizar las fuentes de no pocas ciencias y los documentos de la Iglesia. Considérese necesario el estudio de la lengua litúrgica propia de cada rito; foméntese mucho el adecuado conocimiento de las lenguas de la Sagrada Escritura y de la Tradición.

El canon No. 928:
La celebración eucarística hágase en lengua latina, o en otra lengua o en  otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados.

La Constitución Sacrosanctum Concilium No. 36:
Se conservará el uso de la lengua latina con los ritos latinos, salvo derecho particular.

Sobre la lengua del Oficio Divino para los clérigos, dice:
No. 54:
Procúrese que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario de la Misa que les corresponde.

No. 101:
De acuerdo con la tradición secular del rito latino, en el Oficio divino se ha de conservar para los clérigos la lengua latina. Sin embargo, para aquellos clérigos a quienes el uso del latín significa un gran obstáculo en el rezo digno del Oficio, el Ordinario puede conceder en cada caso particular el uso de una traducción vernácula.